5 maneras de evitar las peleas familiares

27 abril 2016
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En esta entrada trataremos 5 pautas que nos pueden ayudar a evitar, o reducir lo máximo posible, las tan frecuentes peleas en casa con niños de por medio.

  1. En muchas ocasiones, la mala conducta es una llamada de atención

A veces, cuando los niños están en medio de una rabieta o una pataleta, pueden decir frases hirientes, tipo “te odio; si me quisieras de verdad, me dejarías….”. Puede resultar difícil de identificar dichas frases como señales de necesidad de amor. Un niño malhumorado, en medio de una pataleta, necesita cariño y amor en ese momento, por lo que es preferible no tomarse estas palabras como un ataque personal. Esta necesidad puede cubrirse con la colaboración en la búsqueda de un problema o con la implantación de unos límites que guíen su conducta. Con este comportamiento le haremos entender que no aprobamos su conducta, aunque le seguimos queriendo.

 

  1. Recuérdale que ambos estáis en el mismo equipo

La próxima vez que su hijo monte una rabieta a causa de cualquier injusticia que haya percibido de ti, en lugar de entrar en un enfrentamiento, ponerse a la defensiva o enfadarse aún más todavía, haz lo siguiente: rodéale con tu brazo y dile “ya sé que no estás de acuerdo conmigo, pero recuerda tú y yo estamos en el mismo equipo”.

 

  1. Asume que ni tu hijo ni tu sois perfectos

A veces pensamos que nuestros hijos saben perfectamente cómo y cuándo sacarnos de  nuestras casillas. Sin embargo, los niños no vienen con un manual donde explica “como fastidiar a mis papás”. A veces hemos tenido un día horrible, lleno de contratiempos y a la mínima explotamos. Si somos conscientes de los momentos en los que estamos más sensibles, conocemos nuestras debilidades y desarrollamos expectativas realistas hacia nuestro hijo y hacia nosotros mismos, seremos más capaces de evitar peleas innecesarias y explosiones de ira.

 

  1. Los conflictos deben afrontarse, no evitarse

Un conflicto, implica un desacuerdo y eso es normal, saludable e inevitable. Cada miembro de una familia tiene ideas, opiniones y referencias distintas… no hay nada malo en ello. El problema surge cuando creemos que nuestras ideas y opiniones son las correctas y los demás, evidentemente se equivocan. Esto generará un continuo desafío e irritación. Los niños deben saber que es desacuerdo es positivo. Deben aprender a expresar sus opiniones y sentimientos, esto es clave en su desarrollo. Los problemas que no se solucionan cuando surgen y se van ocultando, se van acumulando, debilitando poco a poco la relación y dando unos modelos de afrontamiento inadecuados.

 

  1. Preocúpate de tu persona

Una de las mejores maneras de evitar una pelea es que los padres cuiden de sí mismos. Si estamos bien anímicamente, nos será más fácil afrontar una situación difícil. Si por el contrario, estamos cansados, de mal humor o con los nervios a flor de piel, es mucho más fácil que el más pequeño incidente desencadene una fuerte pelea.

 

 

Bibliografía consultada: Meeks, C. (2010). Recetas para educar. Barcelona: Ediciones Medici; Pearce, J. (1996). Peleas y provocaciones. Cómo ayuda a tu hijo a controlar su agresividad. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica.