Algunas pautas para fomentar el buen comportamiento

16 marzo 2016
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Teniendo en mente la entrada anterior, en las próximas dos, hablaremos acerca del comportamiento de nuestros hijos. Este tema es de interés en aquellos hogares en los que la pelea es la dinámica de relación más frecuente. ¿Qué podemos hacer para fomentar el comportamiento adecuado? ¿Y qué podemos hacer para reducir aquellos comportamientos no deseables? Hoy abordaremos la primera pregunta, para la segunda habrá que esperar a la semana que viene.

Sin duda, la mejor manera de reducir las discusiones, es evitarlas desde el primer momento, pero ¿cómo? Fomentando las conductas positivas y disuadiendo de forma contundente todo comportamiento inadmisible.

Tenemos que tener estas dos premisas en mente: Si queremos ser tratados con respeto, trate a sus hijos con respeto y si quiere ver buenos comportamientos en su hijo/a, búsquelos y le aseguro que los encontrara.

A veces subestimamos el poder de la atención. En la mayoría de las veces estamos más atentos a los comportamientos inadecuados en vez de aquellos momentos en los que su conducta es la correcta. Gastamos nuestra energía echándoles la bronca cuando no recogen sus juguetes, pero no les felicitamos cuando los han recogido por iniciativa propia. Cuando veamos que está realizando una conducta que nos interesa que se instaure, felicítele de manera clara y directa, por otro lado, utilice las conversaciones con los demás para comentar los buenos comportamientos de sus hijos. El inicio de esto es sorprenderles siendo buenos.

Cada vez que observe una mejora, reconózcasela, hable del tema sin tapujos. Aunque la mejora sea pequeña, seguro que tras ella se encuentra un gran esfuerzo merecedor de reconocimiento. Esto es clave como motivador para continuar con esa conducta deseable.

Utilice también incentivos, recompensas que fomenten la conducta deseable. Cuando sean pequeños, menores de 10 años, utilice tablas donde se pueda ver claramente la relación entre la conducta deseable y la consecución del premio pactado. Con los niños más mayores, se pueden ofrecer privilegios frente al buen comportamiento: levantarse más tarde, pedir pizza para cenar, etc. Es importante que el premio a la conducta positiva motive e incentive al niño, esto es fundamental para que esta maravillosa técnica obtenga buenos resultados.

Las órdenes no nos gustan a nadie, preferimos escoger, así que apliquemos esto con nuestros niños. Siempre que sea posible, plantee una elección a su hijo en vez de dar una orden. En vez de “cállate”, podemos decirle “puedes quedarte aquí y jugar tranquilo o puedes salir al jardín y hacer todos el ruido que quieras”. El solo hecho de elegir ya cambia la actitud frente a la demanda, siendo más posible que se escoja la elección deseada.

Use la distracción para aquellas situaciones que pueden generar conflicto. Si queremos que se ponga el pijama, podemos en vez de preguntar directamente por si quiere o no ponerse el pijama, pregúntarle si quiere escuchar un cuento mágico y sorprendente. Probablemente responderá que sí y mientras tanto, sin darse cuenta, se habrá desnudado y puesto el pijama (todo esto, sin ninguna pelea y pasando un buen rato en familia).

La semana próxima, trataremos algunas pautas para reducir aquellas conductas inaceptables.

Bibliografía consultada: Meeks, C. (2010). Recetas para educar. Barcelona: Ediciones Medici; Pearce, J. (1996). Peleas y provocaciones. Cómo ayuda a tu hijo a controlar su agresividad. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica.