Buenas noches, ¡a dormir!

17 junio 2015
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A todos nos pasa: suena el despertador, o bien eres de esas personas que se levantan a la primera o de esas que tienen una alarma cada 5 minutos, independientemente de esto, te tienes que levantar. Te tomas un café, una ducha fría pero no puedes con tu cuerpo y ves el día tan largo que se presenta frente a ti. ¿Será que no has dormido lo suficiente? O  que a pesar de haber dormido las horas recomendadas ¿éstas no han sido de calidad? Un tercio de nuestra vida, nos la pasamos durmiendo. Esta gran proporción destinada al descanso, nos debe hacer reflexionar sobre la importancia de un sueño reparador.

La idea de que cuando estamos dormidos nuestro cerebro no está realizando ningún proceso es muy antigua, de hecho numerosos estudios han demostrado que mientras dormimos nuestro cerebro se mantiene en cierto modo activo, veamos en qué sentido.

  • Restauración: el sueño repara el organismo tras el desgaste diario. Mientras descansamos, se regeneran y oxigenan las células con mayor facilidad.
  • Regulación : mientras dormirnos, nuestro cuerpo regula los bio-ritmos y garantiza el equilibrio entre las necesidades externas e internas.
  • Servicio de limpieza: un estudio de Science demostró como durante el sueño, se produce un proceso de “limpieza” de sustancias tóxicas secundarias al trabajo realizado por las neuronas.
  • Prevención de enfermedades: cuando el cuerpo no descansa lo suficiente, existe una mayor tendencia a acumular grasas, lo que podría llevar a producir diabetes o hipertensión.
  • Toma de decisiones: El equipo liderado por Andrillon y Kouller publicaron un estudio donde se demostró que mientras dormimos procesamos aquellos estímulos más complejos. Pero no sólo eso, sino que esta información es utilizada para tomar decisiones, de manera parecida a cuando estamos despiertos. El refranero ya nos sugiere esta idea “consúltalo con la almohada.”
  • Automatización rápida de tareas motoras complejas: un periodo de sueño antes y después de una sesión de entrenamiento resulta determinante para el aprendizaje, pe. en el tenis. Durante la consolidación del sueño se unifican o ensamblan pequeñas unidades de memoria motora en un largo programa motor mediante potenciación selectiva de las secuencias difíciles. Trabajando con las fases motoras más complejas, se logra que la ejecución sea más automática y rápida.
  • Consolidación de la memoria: El sueño guarda una gran relación con la formación de la memoria. Primeramente, un cerebro descansado se muestra siempre más receptivo al almacenamiento de nuevos aprendizaje y luego, por otro lado, es durante el sueño cuando se consolidan las experiencias vividas en el día a día. La consolidación (estabilización o fijación del recuerdo) se produce principalmente, o casi exclusivamente, durante las fases de sueño. Pero no ocurre sólo esto durante el sueño, sino que potenciamos el recuerdo, es decir, no se limita únicamente a mantener la información, sino que el cerebro continua aprendiendo. Por lo que el sueño previo prepara al cerebro para el aprendizaje y el sueño tras éste, potencia la consolidación de la memoria. Si ya lo dice también el refranero popular: “lección dormida, lección aprendida”.

Puesto que muchos trastornos psicológicos se han relacionado con un descanso inadecuado, veamos las señales que nos indican que no dormimos lo suficiente:

  • Afecto irritable y deprimido: se ha encontrado una gran relación entre la privación del sueño, la depresión y la irritabilidad. De hecho, los síntomas de cuando no dormimos suficiente nos hacen más propensos a mostrar mal humor o afecto negativo. Un estudio de la Universidad de Pennsylvania demostró que dormir 4,5 horas al día durante una semana causa estrés, irritabilidad, tristeza y fatiga psíquica.
  • Problemas en la visión: si nos descansamos lo suficiente, nuestros ojos se encuentran fatigados, por lo que parece obvio que la visión se vea afectada. Es por esto que nos puede llegar a costar más la lectura o nos resulten más molestas las luces (hipersensibilidad a la luz).
  • Incremento del apetito: comer bien también nos ayuda a dormir mejor y dormir bien nos ayuda a prevenir la diabetes. Por lo que si nuestro apetito de repente aumenta, planteémonos si estamos descansando lo suficiente y vigilemos nuestros niveles de ansiedad.
  • Poco apetito sexual: la falta de deseo sexual también se ha asociado a la falta de sueño. Dormir mal afecta a muchas esferas de la vida y el apetito sexual es uno de ellos.
  • Dificultad para tomar decisiones: esta es una señal inequívoca de un descanso insuficiente. Esto puede afectar a nuestra eficiencia y productividad en el trabajo, por lo que dedicarle tiempo al trabajo por la noche no es muy recomendable.
  • Fallos de memoria: si empezamos a notar que nos cuesta recuperar recuerdos o aprendizajes realizados, es posible que no tengamos un descanso de calidad. Como ya hemos explicado, durante el ciclo del sueño el cerebro consolida la información aprendida o vivida durante el día. Por lo que si no pasamos por fases REM de calidad, esta consolidación de recuerdos pude verse afectada.
  • Mala gestión del estrés: si el hecho de no descansar bien nos causa estrés, reducir nuestras horas de sueño, puede empeorar la situación. A parte, dormir poco aumenta los niveles de estrés. Es “la pescadilla que se muerde la cola”.

El sueño es importante para el cerebro y la privación total puede producir a la muerte en unas cuatro semanas. Por lo tanto, el sueño es un fenómeno necesario y universal para todos los animales.

Referencias: Gais, S., Molle, M., Helms, K. y Born, J. (2002). Learning-depenent increases in sleep spindle density. Journal of neuroscience, 22, pp. 6830-6834; Walker, M.P. (2007). Dormir para recordar. Mente y cerebro, 25, pp.52. -61