Cómo evitar el encasillamiento

22 junio 2016
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“Es un tozudo”, “eres un desordenado”, “Eres una maleducada”… Todos decimos frases de este tipo a los más pequeños sabiendo, o quizás desconociendo, los peligros de la “profecía autocumplida”. Si llamamos a un niño mal estudiante, podría empezar a descuidar sus estudios. Si llamamos a una niña traviesa, será más probable que quiera mostrarte con que travesuras puede sorprenderte. Etiquetar a los más pequeños, debería evitarse en todo momento, aunque se comience a hacer de una manera muy inocente. Ya que poco a poco, el niño a quien se ha atribuido la etiqueta acabara actuando en consecuencia. Visto esto, ¿cómo podemos evitar el encasillamiento?

  1. Busque oportunidades para mostrarle una nueva imagen de sí mismo

En vez de “eres un quejica”, busque esas ocasiones en las que su comportamiento van justo en la otra dirección y hágaselo saber “me gusta cómo te has explicado, has sabido decir lo que quería expresándote claramente y sin recriminaciones”.

 

  1. Ponle en situaciones en las que pueda verse de otra manera

En vez de “eres un irresponsable”, expóngale a situaciones en las que se pueda redefinir “Manuel, esta tarde tengo cosas que hacer y no estaré en casa. Dejo a tu cargo sacar a pasear a Bobby”.

 

  1. Intente que le oiga cuando diga algo favorable sobre él a otra persona

En vez de decir que “es una llorona”, aproveche para hablar de su cambio de comportamiento con cualquier persona, por ejemplo por teléfono “tendrías que haber visto cómo tu hija se ha dejado poner la vacuna, ha extendido el brazo y ha dejado al médico hacer su trabajo y mira que esa vacuna era dolorosa…”.

 

  1. Ejemplifique el comportamiento deseado

En vez de “mal perdedor”, demuéstrele con su comportamiento la conducta y actitud deseada “¡Vaya, pensaba que te iba a ganar! Perder no es nada divertido, hubiera preferido mil veces ganar, pero bueno, hay que tener espíritu deportivo ¡enhorabuena!”.

 

  1. Reviva sus momentos más inesperados

Frente a un “niño torpe”, recuérdele aquellos momentos que confirman lo anterior, “hoy he sido incapaz de trepar por la cuerda” “Vaya. Recuerdo aquel día, cuando tenías 7 años, y me olvidé la llave dentro de casa y tú trepaste por el muro hasta la ventana de la cocina y pudiste abrirme la puerta.”

 

  1. Cuando el niño actúe según la vieja etiqueta, exprese sus sentimientos y/o expectativas

En vez de hacerle saber que “es una glotona”, podemos hacerle saber cómo nos sentimos y como esperamos que se comporte “Las galletas eran para compartir con toda la familia, espero que la próxima vez sepas decir “no” al gusanillo del hambre”.

 

Bibliografía consultada: Faber, A.  y Mazlish, E. (2010).Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen. Barcelona: Ediciones.