Cómo favorecer la colaboración

1 junio 2016
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En esta entrada abordaremos una de las batallas diarias: cómo hacer para que nuestros hijos se comporten de un modo aceptable para nosotros y para la sociedad en la que viven. Esta tarea requiere grandes dosis de energía por parte de los padres y un sobresfuerzo por parte de los niños.

Echemos un ojo rápido a los métodos usados frecuentemente por los adultos para que los niños colaboren:

  • Amenazas: “Vuelve a hacer eso, y…”
  • Reproches y acusaciones: “Ha vuelto a pasar lo mismo… Cuántas veces tendré que decírtelo”
  • Insultos: “Mira que llegas a hacer idioteces”
  • Advertencias: “Cuidado, que te quemas”
  • Órdenes: “Quiero que hagas … ya mismo”
  • Sermones moralizantes: “¿Te parece bonito lo que has hecho? Yo intento enseñarte buenos modales…”
  • Sarcasmos: “Sabías que tienes examen mañana y te has dejado el libro, ¡Qué demostración de inteligencia!”
  • Victimismo: “Me estás llevado a la locura”
  • Comparaciones: “¿Por qué no te parecerás más a tu hermano?”
  • Profecías: “Si te muestras tan egoísta, te quedarás sin amigos”

Intente pensar cómo reaccionaría usted a estos mensajes, probablemente, su hijo lo haría de una manera similar. ¿Hay alguna otra manera de propiciar la colaboración de nuestros hijos sin menoscabar su autoestima? A continuación, os presentaremos 5 métodos muy eficaces. Quizás todos no funcionan con su hijo ni en todas las ocasiones, sin embargo, todas ellas crean un clima de respeto que facilitará la cooperación.

  • Describa lo que ve o describa el problema

En vez de “¿Pero es que no ves cómo se está poniendo la cama al dejar la toalla encima?” describa “Hay una toalla mojada encima de la cama”.

Cuando alguien saca a relucir nuestros defectos, no apetece colaborar, sin embargo, es más fácil buscar una solución cuando se limitan a describirnos el problema. Además, cuando los padres hacen esto, dan a entender a sus hijos que es lo que hay que hacer.

  • Dé información

En vez de “Recoge esa toalla ahora mismo” dé información “La toalla está mojando las sábanas”.

La información es mucho más fácil de aceptar que la acusación, las órdenes o cualquier método antes nombrado. Cuando se les da información precisa, los niños suelen saber de un modo automático cómo ha de actuar

  • Exprese claramente

En vez de “Si te vuelves a dejar la toalla mojada encima de la cama, te quedarás sin tele dos días” exprésese claramente “La toalla”.

Los niños detestan los largos sermones o discursos. Para ellos cuanto más breve sea el recordatorio mejor. En ese caso, menos es más.

  • Haga explícitos sus propios sentimientos

En vez de “¿cuántas veces tendré que decirte que cuelgues la toalla húmeda en su sitio?” exprese lo que siente “No me gusta dormir en una cama con las sábanas mojadas”.

Sabiendo cómo se siente la otra persona, lo que prefiere o lo que le disgusta, es mucho más sencillo colaborar, al contario de cuando nos atacan directamente.

  • Escriba una nota

En vez de “Eres un descuidado” escriba una nota “Llévame al toallero para que me seque. Atentamente, tu toalla”.

El mensaje es mucho más directo si está escrito, además es divertido, lo que favorece sin duda la colaboración.

 

Bibliografía consultada: Faber, A.  y Mazlish, E. (2010).Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen. Barcelona: Ediciones