Consecuencias emocionales tras un daño cerebral adquirido

18 noviembre 2015
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Tras sufrir un daño cerebral adquirido (DCA) pueden darse numerosas alteraciones cognitivas, conductuales y emocionales. El objetivo de esta entrada es abordar el impacto psicológico de la lesión, ya que como se ha observado son éstas las que suelen ocasionar las mayores limitaciones.

La principal meta de la rehabilitación neuropsicológica es favorecer la recuperación de las funciones cognitivas alteradas, mejorar la capacidad funcional del individuo y ayudar a la adaptación a las experiencias de pérdida.

Es difícil ponerse en la piel de una persona  que acaba de sufrir un DCA, pero parece obvio pensar que ésta ve alterada su vida de una forma instantánea y drástica. El abanico de alteraciones es enorme y dependerá de cada caso particular. De repente se puede encontrar con dificultades para organizar actividades que antes realizaba sin pensar, fallos de memoria o dificultades para mantener la atención, etc. Puede sentirse más irritable, agresivo o apático.  Por otro lado, puede experimentar una serie de cambios emocionales como pérdida notable de autoestima, depresión, ansiedad, impotencia o desesperación.

La persona debe enfrentarse a una experiencia de duelo o pérdida especial: la referida a su identidad. Debe amoldar su autoimagen a una nueva realidad, en muchas ocasiones con un alto grado de incertidumbre. Otro rasgo distintivo es el hecho de que esa persona ahora se encuentra con menos recursos cognitivos y emocionales (consecuencia del propio DCA) para afrontarlo adecuadamente.

La neuropsicoterapia en personas con DCA procura minimizar el sufrimiento emocional y promover una actitud activa de compromiso con la vida, restableciendo un nuevo sentido de vida. Se trata como indica Wernicke de un proceso de iluminación progresiva, donde se ayuda al paciente a ver otras oportunidades a pesar de existir unas limitaciones.

En ese proceso de búsqueda de un nuevo sentido de vida, la autora Klonoff identifica dos pasos necesarios:

  • Mejora del nivel de conciencia/conocimiento de los déficits. Ben-Yishay sugiere que se ha de respetar los ritmos de cada persona, ya que trabajando con ella por la mejora en el conocimiento de sus alteraciones, ésta puede verse abrumada, aumentando así la probabilidad de padecer una depresión.

 

  • Aceptación. Búsqueda personal de sentido y significado al estado posterior a la lesión. Quizás el término aceptación no es el más correcto, porque no se pretende que el paciente se sienta cómodo con su lesión, sino que no la convierta en el centro de su vida. Esta respuesta de aceptación se verá muy influida por aspectos personales previos a la lesión como por ejemplo, las habilidades de regulación emocional.

Estos pasos deben permitir a la persona plantearse nuevas meta y crear un nuevo sentido de productividad.

Así también la repercusión emocional dependerá de las propias características de la lesión, el grado de discapacidad consecuente, el significado que el paciente otorga a la discapacidad  y el contexto en el que se desarrolla.

Debemos ser conscientes de la dificultad, y probablemente imposibilidad, de volver a una vida idéntica a la previa de la lesión. Sin embargo, son varios los estudios que confirmar que la Nuropsicoteraia puede lograr mejorar notables.

 

 

Referencias: García-Molina, A., Roig-Rovira, T., Enseñat-Cantallops, A. y Sánchez-Carrión, R. (2014). Neuropsicoterapia en la rehabilitación del daño cerebral. Revista Neurología, 58 (03), pp. 125-132; Klonoff, P.S. (2010). Psychotherapy after brain injury. London: The Guilford