El cerebro: Ese gran misterio II

16 septiembre 2015
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Siguiendo con la entrada de la semana anterior, en ésta me gustaría presentaos algunas historias, analogías o datos realmente curiosos acerca de nuestro cerebro.

En numerosas ocasiones se ha comparado nuestro cerebro con un ordenador, pero a mi parecer, esta analogía – permitidme la expresión – “se queda corta”. Nuestra capacidad de retención es increíble, se dice que podríamos llegar a almacenar cerca de 2,5 millones de nuestros conciertos favoritos ¿Cuántos gigabytes es eso? Incalculable… Por otro lado, podemos escanear y procesar imágenes sumamente complejas repletas de estímulos en tan sólo ¡13 milisegundos!. Por último, se estima que tenemos alrededor de 70.000 pensamientos al día o incluso más. Sin duda, nuestro cerebro es una máquina altamente activa y eficiente.

Anatómicamente el cerebro se puede dividir en dos hemisferios, el izquierdo y el derecho. Ambos hemisferios son sutilmente diferentes estructuralmente: El hemisferio izquierdo contiene casi 200 millones de neuronas más que el hemisferio derecho. No son completamente simétricos, el lóbulo temporal del hemisferio izquierdo es mayor ya que contiene las regiones específicas del lenguaje, en la gran mayoría de personas ya que las hay que tienen dichas funciones contralateralizadas. Funcionalmente también son diferentes, aunque no debemos olvidar que ambos hemisferios trabajan en continua cooperación. El hemisferio izquierdo está más especializado en el procesamiento secuencial y analítico mientras el derecho lo estaría en el simultáneo y global.  Pónganos un ejemplo: El hemisferio izquierdo ve una nariz, una boca, unos ojos…elementos aislados, mientras que el derecho relaciona todos estos elementos y les otorga un significado global, “de acuerdo, es una cara”. En cuanto al lenguaje, el hemisferio izquierdo se encarga del contenido “lo que se dice”, mientras que el derecho se encarga de aspectos más pragmáticos del lenguaje, el “cómo se dice”. Sintetizando, el hemisferio izquierdo es verbal, analítico, lineal, temporal, racional y lógico, se sirve de símbolos y razonamientos abstractos. Mientras que el hemisferio derecho es no verbal, sintético, holístico, atemporal, intuitivo, analógico, concreto y espacial.  Algo que parece raro: nuestro hemisferio izquierdo controla la parte derecha de nuestro cuerpo y el derecho controla la parte izquierda del mismo.

Un hecho también interesante es la capacidad que posee cada experiencia, cada aprendizaje y cada vivencia para alterar tanto la estructura como la funcionalidad del cerebro. Un cerebro adolescente se encuentra en constante cambio. De hecho, según los estudios, el cerebro no acaba de madurar hasta aproximadamente los 25 años, siendo el córtex prefrontal (zona encargada entre otras cosas, del juicio y la toma de decisiones), la región que muestra un periodo de desarrollo más prolongado

El mito de que únicamente usamos un 10% del cerebro es una auténtica mentira. A pesar de que el cine se haya recreado en esta falsa creencia, en honor a la verdad, es una falacia descomunal. De hecho, este mito lleva años desquiciando a la comunidad científica aunque goza de  gran aceptación popular. Según los neurólogos, el ser humano utiliza prácticamente el 100% del cerebro para realizar cualquier actividad. Tal y como explica el director del área de Cultura de la Sociedad Española de Neurología (SEN), Jesús Porta: “Es un mito que difundió Albert Einstein en el siglo XIX facilitando la incultura popular” aunque su origen no está muy definido.

Hablando de Einstein…Thomas Harvey fue un patólogo nacido en 1912 que pasaría a la historia por dirigir la autopsia de Albert Einstein… y ¡por robar su cerebro! Este patólogo extrajo el cerebro del genio, lo pesó, y luego, sin decírselo a nadie, lo diseccionó, lo introdujo en formol y se lo llevó a escondidas en varios tarros. Este hecho es sorprendente pero más lo es aún lo que se observó en el cerebro de este científico del S.XX: mostraba una alto contenido de atrocitos y un cuerpo calloso extra grueso. Por otro lado, su cerebro demostró que “el tamaño no importa”, puesto que éste era un poco más pequeño que la media poblacional (1 kg y 229 gr) pero sorprendentemente más eficiente.

A pesar del pequeño tamaño de las neuronas, se puede medir su actividad eléctrica a partir de micro electrodos. También se pueden tomar “fotografías al cerebro”, teniendo en cuenta diferentes parámetros: su estructura, su funcionalidad (p.e. a partir de la medición de glucosa), la trayectoria de los axones… También podemos estudiar el sistema vascular cerebral… en fin, actualmente las técnicas de neuroimagen aportan gran información, convirtiéndose en una herramienta indispensable para los profesionales.

Un último dato interesante: el cerebro a pesar de procesar la sensación de dolor, no siente dolor. Esto se debe a la ausencia de receptores del dolor en el cerebro. También gracias a esto, se pueden realizar cirugías cerebrales estando los pacientes despiertos.

Bueno, espero que todos estos datos curiosos a cerca del cerebro humano hayan despertado en vosotros un interés por saber más acerca de nuestro gran órgano. Estas dos entradas en ningún momento han pretendido abarcar toda esta difícil temática, su objetivo ha sido únicamente mostraos algunas características de nuestro cerebro, ese gran misterio.