El cerebro: Ese gran misterio

9 septiembre 2015
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En las próximas dos semanas me gustaría compartir con vosotros mi gran pasión: el cerebro humano. Ya hace unos años que comencé a estudiarlo y desde entonces me parece un tema apasionante. La Neurociencia es una ciencia relativamente joven, aunque en las últimas décadas ha aumentado considerablemente el conocimiento aportado por ésta. Aún así, queda mucho por comprender y eso es fascinante. Este artículo nace de mil conversaciones con una gran amiga y compañera de la profesión con la que compartimos nuestro interés por este maravilloso mundo en interminables tardes con café. Espero que os guste y “os pique la curiosidad” por este tema.

Dejadme que os presente a nuestro cerebro.

Este órgano tan importante pesa de media un 1,300 kg, es decir, un  2% del peso corporal total de una persona adulta. Un 80% del cerebro está formado por agua, de aquí la importancia de una buena hidratación, pero también podemos decir que es un órgano muy graso. A pesar de que la grasa en malísima para el corazón, para el cerebro es esencial, ya que la mielina (una sustancia que cubre los axones del cerebro permitiendo su aislamiento y favoreciendo la velocidad de desplazamiento de la información) está formada por grasa. Esta composición, junto a los vasos sanguíneos le da una consistencia parecida al tofu.

A pesar de ser un órgano tan pequeño, en relación con el resto de órganos, consume cerca del un 20% del oxígeno en cuerpo y entre un 15% y un 20% de la glucosa total.  Un cerebro adulto al cabo de un día ha consumido entre 250 y 300 kilocalorías, lo que supone una potencia de cerca de 15 vatios. Porque sí, el cerebro además de una transmisión química también muestra una trasmisión eléctrica. De hecho se dice, que un cerebro tiene la suficiente electricidad como para encender una pequeña bombilla. Esto nos hace pensar que la alegoría de la idea representada por un bombillita de luz cobra más sentido, ¿no?.

El cerebro mide cerca de 2 m2, pero gracias a unos pliegues llamados “circunvoluciones”, éste  puede aumentar su superficie sustancialmente en el mínimo espacio (alrededor de 1130 cm3 en mujeres y 1260 cm3 en hombres). Es a causa de estos pliegues que el cerebro tiene forma de nuez.

La unidad que forma el cerebro es la “neurona” (célula del sistema nerviosa).  Se estima que el cerebro humano adulto está formado por unas 100.000 neuronas, cada una de las cuales está interconectada hasta con 50.000 neuronas vecinas. A mí personalmente este dato me sorprendió muchísimo, pero teniendo en cuenta el tamaño de una neurona (entre 4 y 100 micras) parece más “sorprendentemente lógico”.

Simplificando muchísimo, las neuronas están formadas por dos partes: un soma o cuerpo celular y un axón. Esta última parte sería “la autopista” por la que se trasmite la información. Como he comentado anteriormente, está cubierta de mielina, sustancia que favorece que la información sea transportada más rápidamente. Los axones pueden abarcar una distancia de 161.000 km. Es como si diéramos 4 veces la vuelta alrededor de la Tierra, ¿no es impresionante? Y esperad a leer esto, ¿sabéis a qué velocidad viaja la información entre  nuestras neuronas? ¡Entre 1,6 km/hora a 434,5 Km/hora! Sin palabras…

Hasta aquí. Esta semana os quería presentar el cerebro en datos, para que vayáis haciéndoos a la idea de lo increíble que resulta este órgano. La semana que viene abordaremos más datos, anécdotas e historias para intentar abarcar (una pequeñísima parte) el mundo que rodea al cerebro humano.