¿Estimulación cognitiva? Sí, pero profesionalizada

23 septiembre 2015
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Este lunes, día 21 de Septiembre, se celebró el día mundial del Alzheimer. Es por esto, que me gustaría abordar este tema, y más concretamente su tratamiento no farmacológico.

En los últimos años, las dificultades cognitivas asociadas al envejecimiento normal y la demencia han sido de gran interés científico y público. El incremento en la esperanza de vida, hace primordial el abordaje de este tema. Coincidiendo con lo que se ha llamado la era del cerebro, la demanda sociosanitaria de terapias no farmacológicas (TNF) ha crecido considerablemente, dentro de éstas, la estimulación cognitiva. Las TNF reciben apoyo empírico, especialmente en envejecimiento normal y deterioro cognitivo leve; así también, de manera más sutil, en las demencias. Es importante destacar que los mejores resultados se han obtenido de la combinación de medicación pautada y estimulación cognitiva.

Las TNF se definen como intervenciones sin química, teóricamente sustentadas, focalizadas y replicables, realizadas sobre el paciente o el cuidador, que son potencialmente capaces de obtener beneficios relevantes. Los objetivos terapéuticos de estas intervenciones son:

  • Evitar la desconexión del entorno y fortalecer las relaciones sociales.
  • Estimular y mantener las funciones cognitivas.
  • Optimizar el rendimiento cognitivo.
  • Minimizar el estrés y prevenir posibles trastornos psicológicos.
  • Incrementar la autonomía personal, mejorando el rendimiento funcional.
  • Mejorar el sentimiento de salud.
  • Aumentar la calidad de vida del paciente y familiares.

El objetivo de este artículo es daos una serie de herramientas que os permitan elegir la mejor intervención. Esto es sumamente necesario, dada la gran proliferación de “cuadernillos de estimulación cognitiva” y profesionales sin formación específica ofreciendo “talleres de estimulación cognitiva”.

La propia definición de TNF, nos da una idea de que debemos exigir a la hora de acudir nosotros o de acompañar a uno de nuestros familiares:

Estas intervenciones deben estar dirigidas por personas con formación y experiencia, puesto que es la única manera de asegurarnos que las tareas y materiales seleccionados estarán enmarcados dentro un modelo teórico. Es importante no confundir la estimulación cognitiva con la mera repetición de tareas.

Por otro lado, el profesional capacitado escogerá aquellos materiales que resulten más adecuados, teniendo en cuenta las características del individuo y los resultados de una evaluación neuropsicológica completa, elemento fundamental. La gran heterogeneidad de los perfiles cognitivos y sus respectivas evoluciones hacen que la estimulación cognitiva deba estar guiada por los resultados de una evaluación neuropsicológica exhaustiva y periódica. Ya que es así como se podrá ir ajustando los objetivos terapéuticos a cada caso y momento.

Así también, el profesional presentará las actividades de la manera más adecuada (de forma graduada), evitando frustraciones y aumentando la motivación de los participantes. Esta graduación en la dificultad de las tareas es sumamente importante, así como el uso de instrucciones simples que ayuden a ejecutar la respuesta o el aprendizaje de diferentes técnicas facilitadoras.

Por otro lado, si se ha realizado una buena evaluación, el profesional escogerá aquellas actividades más parecidas a la realidad diaria de la persona, teniendo en cuenta sus antecedentes personales y familiares. Este detalle es importante, además de por las implicaciones emocionales, porque el objetivo de estas intervenciones es la autonomía en el día a día, no la mejora en las puntuaciones de un test. Además, la persona formada considerará otros aspectos cognitivos, emocionales y comportamentales que puedan estar influyendo en el funcionamiento diario de la persona.

Últimamente, el uso de ordenadores se ha convertido en una herramienta complementaria en la estimulación cognitiva. Este hecho tiene muchas ventajas (mayor calidad y versatilidad de los materiales, retroalimentación rápida, estímulos mas atractivos…) pero también presenta ciertos inconvenientes cuando es la única modalidad de estimulación. Lo más adecuado es usarlo como una herramienta adicional, siempre al lado de un profesional que favorezca el aprendizaje de estrategias facilitadoras.

Referencias: Ruiz-Sánchez de León, J.M. (2012). Estimulación cognitiva en el envejecimiento sano, el deterioro cognitivo leve y las demencias: estrategias de intervención y consideraciones teóricas para la práctica clínica. Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología, 32, pp. 57-66; Alves, J., Magalhães, R., Machado, A., Gonçalves, O.F., Sampaio, A. & Petrosyan, A. (2013). Non-pharmacological cognitive intervention for aging and dementia: Current perspectives. World J clin Cases, 1 (8), pp.233-241; Willis, S. et al., (2006)Long-term Effects of Cognitive Training on Everyday Functional Outcomes in Older Adults. JAMA, 296 (23), pp. 2805-2814; Martin, M., Clare, L., Altgassen, A.M., Cameron, M.H. & Zehnder F. (2011)Cognition-based interventions for healthy older people and people with mild cognitive impairment (Review). The Cochrane Collaboration, 1.