Esto va por vosotros y por vosotras

27 junio 2016
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Esta entrada no habla de pautas de parentalidad, consejos para lograr un buen comportamiento en los más “peques”,… no… esta entrada va por vosotros y por vosotras. Por los niños que he conocido y las estupendas mamás que he descubierto gracias a mi trabajo. A veces los roles cambian,  y la “profe” se convierte en aprendiz.

No daré nombres, porque ellas y ellos ya saben a quién me refiero. No me es posible nombrar a todos, así que hablaré acerca de lo que me han aportado alguno de ellos.

Me gustaría dar las gracias a ese niño que cada día te sorprende con su imaginación y que sin darte cuenta, te arrastra a ese mundo mágico, quitándote 20 años de encima “de un plumazo”. Y qué decir de ese otro niño que te alegra el día con su simpatía infinita. A esos dos “peques” que comparten techo y te recuerdan que tener un hermano es lo mejor y que ayudándole a él, te estás ayudando a ti mismo. Por último, reconocer a esa niña que me ha demostrado que con esfuerzo y constancia, todo se puede lograr.

¿Y qué me decís de las mamás y papás de esos niños? A veces, no se reconoce su esfuerzo y éste es inmensurable.

Me ha encantado conocer a esa madre que lucha cada día para que los “profes” de su hijo le ayuden a sacar lo mejor de él, y que no se queden sólo con sus dificultades. Esa madre coraje que se esfuerza por entender mejor a sus hijos, sin darse cuenta que ella es lo mejor que les ha pasado. Todo un ejemplo de amor y comprensión. Esa mamá que confía en su hijo y que a pesar de sus dificultades, cree en sus potencialidades y que se prepara para una nueva bienvenida que seguro, seguro, será una persona tan genial como su hermanito, porque ella será su mamá. Esa madre que sabe trasmitir valores y principios, que convierten a su hija en una excelente persona.

Por último, agradecer a esa mujer que me ha enseñado qué significa la “superación” y que con su cariño logra que las personas de su alrededor sean mejores personas. Continúa así, has logrado mucho, pero te queda mucho por vivir.

¡Qué duras son las despedidas! Y es que al final, por mucho que te digan en la carrera que no establezcas lazos emocionales con los pacientes, es imposible. Cada uno de ellos te aporta tanto que no se puede evitar llévartelos en el corazón.

¡Mamás! Quiero ser como vosotras “de mayor”. Me habéis enseñado mucho.

¡Niños! Estoy convencida que os convertiréis en grandes hombres y mujeres, por ahora sólo os pido que seáis niños.

Con una emoción encontrada, os digo “gracias, muchas gracias”.

 

La vida es maravillosa

 

Judith, 27 de Junio del 2016