Más alternativas al castigo

8 junio 2016
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Realizamos esta entrada dada la importancia de difundir maneras alternativas al castigo en pro de conseguir mejorar el comportamiento de los más pequeños. En entradas anteriores podéis encontrar otras formas que junto a las que hoy os presentamos suponen un gran recurso al que acudir. Empecemos…

Si nos preguntamos ¿por qué castigamos? Podemos encontrar respuestas del tipo: los niños siempre intentan salirse con la suya, a veces me siento sumamente impotente, es la única manera de que aprendan que lo que ha hecho está mal, el castigo es lo único que entienden… Los niños deben experimentar las consecuencias de su conducta, pero no necesariamente en forma de castigo. Lo ideal sería anticiparnos a aquellas situaciones que pueden generar un mal comportamiento, pero como esto no es siempre posible, os presentamos algunas alternativas al castigo.

  1. Indíquele cuál es el buen comportamiento

En vez de “cuando lleguemos a casa te vas a enterar”, decir “me sería de gran ayuda que fueras a buscar las galleas y la leche mientras yo estoy en la pescadería”.

  1. Exprese una censura rotunda pero sin atacar el carácter del niño

En vez de “te comportas como un animal, esta noche sin televisión”, decir “no me gusta nada esta situación, es muy molesto para los demás clientes que los niños correteen por los pasillos del supermercado”.

  1. Dele opciones

En vez de “si te vuelvo a ver correr, te ganarás un bofetón”, decir “tienes dos opciones: caminar tranquilamente o sentarte en el carrito, tú eliges”.

  1. Tome medidas

En vez de “ya está, te lo has ganado”,  decir “veo que finalmente has decidido sentarte en el carrito en vez de caminar tranquilamente”.

  1. Permita al niño que experimente las consecuencias de su comportamiento

Una mamá se prepara para ir a comprar el supermercado, cuando su hijo le pregunta si puede acompañarle, a lo que ella responde “Hoy no, el otro día estuviste corriendo por la tienda”. Frente a la súplica de su hijo para que le dé una segunda oportunidad, la madre responde “tendrás miles de oportunidades, pero hoy iré yo sola”.

  1. Exprese sus sentimientos y expectativas

“Me enfada mucho ver que dejas la sierra nueva tirada en el jardín, oxidándose bajo la lluvia. Cuando presto mis herramientas espero que me las devuelvan en buenas condiciones”.

  1. Enséñele a rectificar

“Lo que necesita ahora esta sierra es un buen estropajo de acero y una capa de aceite cuando la hayas terminado”.

  1. Resuelvan conjuntamente el problema

Los pasos para resolver conjuntamente un problema son los siguientes:

  1. Hablen de los sentimientos y las necesidades del niño
  2. Hablen de sus sentimientos y necesidades como padres
  3. Busquen entre los dos una solución mutuamente aceptable
  4. Escriban todas las ideas surgidas sin evaluarlas
  5. Decidan qué sugerencias les gustan, cuáles son deseables y cuales se tomarán a partir de ahora.

 

Bibliografía consultada: Faber, A.  y Mazlish, E. (2010).Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen. Barcelona: Ediciones