Miedo al trabajo

20 enero 2016
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En la entrada anterior relacionábamos dos conceptos: la felicidad y el trabajo. En ésta abordáremos algo muy distinto, la fobia laboral.

El puesto de trabajo, por norma, es un sitio que impone y genera cierto nivel de estrés. Muchas obligaciones, plazos de entrega, expectativas, competencia, un grupo de compañeros – que no se eligen-, un jefe que puede sancionar o unos clientes que exigen el cumplimiento de sus encargos. Cuando una persona se ve expuesta a elevados niveles de estrés y duda de sus recursos, puede ver menguado notablemente su rendimiento y aparecer así los miedos al fracaso, creando un círculo vicioso. Las características actuales de los puestos de trabajo (constante actualización de nuevas técnicas, precariedad laboral, cambio de compañeros y superiores,…) desencadena elevados niveles de estrés, lo que exige una adecuada capacidad de adaptación.También así la fobia hacia el puesto de trabajo puede estar causada por acoso o incluso traumas.

En los últimos 20 años han aumentado un 70% las bajas por enfermedad debido a estos problemas. Estos datos resultan sorprendentes, pero debemos tener en cuenta que en nuestra sociedad el sufrimiento psicológico no está muy bien visto, y más en el ámbito laboral, donde constituyen un tabú. Para la mayoría de personas resulta más fácil pedir la baja por razones físicas que psíquicas.

Como se ha dicho anteriormente, los miedos al puesto de trabajo están relacionados con situaciones o actividades concretas o con determinados compañeros. A algunos les aterra la posibilidad de hacer algo mal, otros son víctimas de acoso, otros no soportan las condiciones ambientales de su puesto de trabajo, etc. Pero sin duda, el miedo más extendido es el miedo a quedarse sin el empleo.

Como cualquier otro trastorno de ansiedad, su manifestación se caracteriza por síntomas físicos como la sudoración, taquicardia u opresión en el pecho, y por preocupaciones continúas en torno a temas relacionados con el puesto de trabajo.

Las circunstancias ansiógenas o los miedos vinculados provocan la fobia al presentarse con mucha frecuencia e intensidad. Además estas circunstancias repercuten negativamente en el rendimiento laboral y finalmente, en el bienestar personal. Cuando el miedo es tan intenso, la persona no puede siquiera ir a su lugar de trabajo, procurando evitar todo lo relacionado con él.

Las fobias que no se tratan pueden llegar a afectar severamente a la vida diaria de la persona, y finalmente repercutir en la capacidad de trabajo de la misma. Es por esto que frente a cualquier sospecha caracterizada por absentismo frecuente y/o intentos de evitar lugares relacionados con el trabajo deben encenderse las alarmas. Es importante solicitar ayuda psicológica, ya que la baja médica consigue reducir los niveles de ansiedad a corto plazo, pero a medio-largo plazo podemos estar manteniendo el problema.

 

Bibliografía consultada: Linden, M. y Muschalla, B. (2006). Anxiety disorders and workplace-related anxieties. Journal of Anxiety Disorders, 21, pp. 467-474; Muschalla, B. (2008). Fobia laboral. Mente y Cerebro, 31, pp. 81 -85.