Monografía de la memoria: Mis memorias

8 julio 2015
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Como dijimos en la anterior entrada, la memoria es una de las funciones más apreciadas y adaptativas del ser humano. La memoria nos humaniza, sin ella seríamos un conjunto de reflejos condicionados. También hemos señalado que la memoria no se puede entender como una función “con una sola cara”, como veremos a continuación, dentro del término Memoria, existe una enorme clasificación que intenta distinguir diferentes sistemas según la temporalidad, contenido o acceso a los contenidos, entre otros.

En 2001, Tulving propuso una organización jerarquizada de tres tipos de memoria a largo plazo: la memoria perceptiva, la memoria semántica y la memoria episódica.

  • Memoria perceptiva: Es el recuerdo de un percepto incluso antes de que adquiera significado, a veces se percibe una forma antes de identificarla.
  • La memoria semántica : Se refiere al conocimiento conceptual del mundo y de los aspectos culturales del individuo, sin que sea necesario recordar cuando éstos fueron aprendidos. Aquí tendríamos el significado de las palabras o el conocimiento del uso de algunos objetos. Otro ejemplo sería, por ejemplo, saber que Buenos Aires es la capital de Argentina. Esto hubo un día en que lo aprendimos, pero no sabemos decir exactamente cuál.
  • La memoria episódica: Esta memoria si se encuentra ligada a un momento y lugar, es decir, está asociada a un contexto temporo-espacial. Se trataría de eventos de la historia personal de cada uno, es decir es clave en la memoria autobiográfica. Acordarse de que estábamos haciendo cuando supimos la noticia de los atentados del 11 de septiembre, sería un ejemplo de memoria episódica, se recuerda un instante y un lugar preciso.

A parte de estas memorias, también se deben tener en cuenta la memoria operativa y la memoria procedimental:

  • Memoria operativa: Esta memoria está en continuo estado de actividad, es la que mantiene presentes las informaciones necesarias como por ejemplo al hablar o al retener mentalmente un número de teléfono justo el tiempo suficiente para poderlo marcar.
  • Memoria procedimental: Implicada en la adquisición y utilización de los esquemas cognitivos y motores. La memoria procedimental nos permite hacer y pensar pero no nos permite acordarnos de lo que hacemos o pensamos. Es responsable de los hábitos, movimientos y habilidades, pe. Montar en bicicleta.

Si atendemos a la capacidad de acceder a la información aprendida desde la conciencia, distinguiremos la memoria declarativa y la no declarativa. El primer grupo, se basa en hechos y es accesible desde la conciencia. Aquí se encontraría la memoria semántica y la episódica.  La memoria no declarativa, por contraposición es la de “saber cómo”, por lo que se manifiesta a través de una acción o conducta, difícilmente a través del lenguaje. En esta categoría se encontraría la memoria procedimental y memoria implícita (relacionada con fenómenos menos familiares, como la habituación, el condicionamiento clásico y la fuerza de sugestión o priming).

Teniendo en cuenta el tipo de información almacenada, se encuentra aquella que trabaja con material verbal, visual, táctil, gustativo u olfativo. ¿A qué ahora mismo podéis rememorar el olor a café recién hecho?

Si nos fijamos en la duración y estabilidad de la memoria, podemos hablar de la memoria a corto plazo, la cual registra y retiene la información entrante (7 elementos de media) en un formato altamente accesible durante un corto periodo de tiempo (18-20 segundos).  Por lo tanto, es una memoria limitada y muy sensible a la interferencia. Aquí se encontraría la memoria operativa y la perceptiva. Y la memoria a largo plazo, con una  capacidad y tiempo ilimitado de almacenamiento. Dentro de la memoria a largo plazo, se encontraría la memoria declarativa y no declarativa.

La próxima semana veremos las diferentes fases por las que pasa la memora. ¡Apasionante viaje!

 

Referencias: Romero, E. Vazquez, G. (2002). Actualización en neuropsicología clínica. GeKa: Buenos Aires; Walker, M.P. (2007). Dormir para recordar. Mente y cerebro, 25, pp.52 -61; Eustache, F. y Desgranges, B. (2010). Hacia un modelo unificado de la memoria. Mente y cerebro, 43, pp. 48 – 56.