Monografía de la memoria: Mis recuerdos y yo

24 junio 2015
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Las próximas semanas se las vamos a dedicar a una función cognitiva de especial interés: la Memoria. Realizaremos una breve monografía en donde trataremos diferentes temas: la importancia de la memoria en nuestra vida, los diferentes tipos de ésta, el proceso de memorización e intentaremos dar respuesta a preguntas que a todos nos preocupan ¿por qué me olvido de los nombres de la gente? ¿dónde habré dejado las llaves? mis despistes ¿son normales o debería consultar un especialista?

 

¿Qué es la memoria?

La memoria es sin duda, un tema apasionante que ha fascinado tanto a filósofos como a escritores. Pero ¿qué entendemos por “Memoria”?.

“Si hay una facultad de nuestra naturaleza que puede considerarse maravillosa, esa es la memoria.” Jane Austen 

Definimos la memoria como la capacidad de reconocer, almacenar y evocar mentalmente hechos pasados, imágenes, sentimientos e ideas reconociéndolos como pertenecientes a nuestra experiencia anterior. Pero la memoria va más allá de nuestros recuerdos ya que participa activamente en la construcción de nuestra identidad, nos proporciona el sentimiento de existencia y sustenta nuestra relación con el mundo. Se trata de una función cognitiva organizada pero formada por distintos componentes que interaccionan y dialogan entre ellos.

 

¿Por qué es tan importante la memoria?

La razón más importante que subyace tras la memoria es su capacidad para crear nuestra propia identidad. Representa el conjunto de informaciones y recuerdos que poseemos sobre nosotros mismos, es decir, cimienta nuestra sentimiento de identidad. Aquí nos referimos a la memoria autobiográfica, formada por un conjunto de conocimientos generales sobre nosotros mismos (rasgos de nuestro carácter, preferencias, gustos, etc.) y acontecimientos específicos, con fecha y lugar asociados a detalles perceptivos y sensoriales (emociones, olores, imágenes, sensaciones, etc.).

Es decir, la memoria nos ayuda a definirnos, nos indica de dónde venimos y a dónde queremos ir. Cuando el recuerdo del yo se desvanece, entramos en la confusión, en una construcción empobrecida formada de trivialidades y generalidades. Pongamos un ejemplo muy simplista a cerca de esta idea. Hagamos memoria (valga la redundancia) y trasladémonos a nuestra juventud, a aquella época en la que cada fin de semana era una fiesta. Seguro que más de uno hemos vivido la siguiente situación: Domingo, tres de la tarde, mensaje en el móvil “¡vaya, cómo bailaste ayer encima del escenario! ¡Lo diste todo!”, a lo que le sigue… “¿de qué me estás hablando? No me acuerdo de esa parte de la noche, tengo una parte en blanco.” ¿Recordáis ese sentimiento, en cierto modo desagradable? Es como si hubiera un vacio en nuestro sentido de unidad y continuidad personal.

Por otro lado, es importante hablar de la memoria en la actualidad, ya que cada vez más confiamos en los aparatos electrónicos para guardar nuestro teléfonos y citas ¿estamos “desmemorizando” nuestro cerebro? Nuestras máquinas se encargan de aquello que generaciones anteriores aprendían de memoria.

Esta memoria externalizada, digitalizada tiene numerosas ventajas en comparación a nuestra memoria: es más segura, la duración del contenido digitalizado es ilimitada (no hay olvido), no sufre ninguna deformación y es estable o permanente (se puede recuperar en todo momento). Pero, ¿por qué debemos cultivar nuestra memoria?

La memoria es un elemento clave del pensamiento, la creatividad, la proyección al futuro y puede proteger contra el deterioro asociado a la edad o a las enfermedades. Aprender de memoria una poesía de García-Lorca “muscula el cerebro” y favorece la innovación. Un ambiente estimulante donde haya nuevos aprendizajes y experiencias favorece la formación de nuevas neuronas y conexiones o mejora la eficacia de estas conexiones. Cuanto más estimulante sea nuestro ambiente, más factores de protección contra el declive cognitivo.

Por último, hasta ahora estábamos hablando de la memoria como un sistema que trae al presente conocimientos del pasado. Pero, la memoria tienen una habilidad aún más fascinante que este “viaje al pasado”, la capacidad de proyectarnos en un fututo. Gracias a la memoria prospectiva, podemos imaginarnos en un futuro antes de tomar una decisión.

¡NUESTRO CEREBRO ES MARAVILLOSO! Adentrémonos en la memoria, en sus secretos y sus potencialidades.

Os recomiendo para comenzar este viaje, la película “Memento”.

Referencias: Jaffard, R. (2010). El interés de memorizar. Mente y cerebro, 43, pp. 66- 70; Viad, A. (2010). La memoria autobiográfica. Mente y cerebro, 43, pp. 56- 61.