Pautas para reducir comportamientos indeseados

23 marzo 2016
525 Views
Comments are off for this post

A pesar de aplicar las pautas mencionadas en la entrada anterior, y sin dudar de sus capacidades para fomentar en los más pequeños buenas conductas, en ocasiones se darán comportamientos inadecuados e incluso inaceptables que exigirán tomar medidas diferentes.

Con esta necesidad en mente, pretendemos comentar una serie de pautas básicas y generales para reducir los comportamientos indeseados en niños.

  • Siempre que pueda, ignore. Ignore toda conducta, que sin ser destructiva o auto-lesiva, pretenda llamar su atención. Los pucheros o las rabietas son ejemplos de comportamientos infantiles frecuentes, que pueden ser ignorados perfectamente sin que eso genere mayores problemas. Cuando decimos “ignore” significa una “no respuesta a esa conducta”. Si un niño escucha una palabra mal sonante en clase y al decirla en casa, recibe una respuesta clara de enfado por parte de sus padres, es probable que esa palabra sea usada con mayor frecuencia. Pero sí en cambio, se ignora, lo más probable es que no la use más por ser totalmente ineficaz. Las rabietas también pretenden llamar su atención, si se ignoran acompañadas de un tiempo de reflexión, veremos como su frecuencia se reduce.

 

  • Si ha de expresar enfado, hágalo, pero de manera breve. A esto añádale un tiempo muerto para observar si sus palabras surten efecto. Cuando estamos enfadados, es fácil socorrer a un “No” o “ya está bien”, y esto es correcto pero siempre deje claro y con pocas palabras el motivo de su enfado. Como decíamos, tras la correspondiente “explosión”, incluya una pausa. Este STOP le servirá a usted para recuperar la compostura y el silencio tendrá un mayor impacto en favor de su credibilidad. Por supuesto la pausa dará a su hijo el tiempo necesario para que reflexione acerca de sus palabras. Tras ésta, aplique las consecuencias que tome oportunas.

 

  • Imponga un tiempo de reflexión. Cuando su hijo se comporte de una manera grosera, desobedezca o no cumpla las normas, exíjale un tiempo de reflexión. Este tiempo será necesario para que su hijo recupere el control perdido. Por regla general, imponga un minuto por año de edad del pequeño (más no es necesario porque pasado ese tiempo su atención disminuirá notablemente). Si pasado el tiempo fijado, su hijo continua con una conducta poco cooperadora, habrá que volver a repetir el procedimiento. Busque un sitio poco motivador que incite a la reflexión de la conducta cometida.

 

 

  • Otra medida a tomar será la retirada de privilegios. En la entrada anterior hablábamos del poder de los privilegios para fomentar conductas positivas, pues bien, el privilegio ganado en sí puede ser moneda de cambio frente a un comportamiento indeseado.

 

  • Deje que su hijo experimente las consecuencias naturales de su conducta. Dejar que el menor afronte las consecuencias naturales asociadas a su comportamiento es una buena manera de conseguir que comprenda su relevancia. Si no hace los deberes, deberá afrontar las consecuencias al día siguiente en clase.

 

Bibliografía consultada: Meeks, C. (2010). Recetas para educar. Barcelona: Ediciones Medici; Pearce, J. (1996). Peleas y provocaciones. Cómo ayuda a tu hijo a controlar su agresividad. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica.