Pensamientos automáticos

24 febrero 2016
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¿A qué nos referimos con el concepto “pensamientos automáticos”? Cuando usamos este término acuñado por Aaron Beck, nos referimos a todos aquellos pensamientos “no conscientes” que nos decimos y que frecuentemente generan una emoción negativa. De este hecho se desprende la relación existente entre la emoción sentida y el contenido de dichos pensamientos.

 

Todos tenemos una serie de creencias que describen nuestro mundo y que en cierta manera, nos ayudan a disuadir una incertidumbre angustiante. Estas etiquetas se nutren de infinitos diálogos con uno mismo. Como decimos, muchas veces nos somos conscientes de ellos pero sin embargo son muy poderosos, capaces de crear emociones negativas de elevada intensidad.

 

Veamos las principales características de estos incómodos “acompañantes”:

  • Pueden ser una imagen o una frase breve pero rotunda, por ejemplo “eres patético”. En muchas ocasiones están anclados a un recuerdo doloroso y su sola presencia desencadena otros nuevos pensamientos automáticos, a cual más doloroso.
  • Son espontáneos, invasivos, surgen de repente en nuestra mente con una elevada intensidad.
  • Son idiosincráticos, es decir, cada persona tiene unos pensamientos automáticos regidos por una interpretación individual, personal y única.
  • Su contenido suele ser catastrófico, lo que genera elevados niveles de ansiedad.
  • Suelen ser sutiles y discretos, no son fáciles de identificar porque parecen fruto de un proceso racional cuando son todo lo contrario. A veces se confunden entre el torrente de pensamientos que tenemos.
  • Tienen mucha credibilidad. Aunque su contenido sea irracional, son vividos como reales y creíbles como si se trataran de una fotografía de la realidad. Esta característica se debe en parte a su sutileza, lo que dificulta un análisis lógico de los mismos, es decir son aceptados sin ser cuestionados.
  • Son difíciles de cambiar por su sutileza, lo que hace que sean difíciles de detectar y diferenciar de otro tipo de pensamientos. Así también, al mostrar una gran carga emocional y mostrarse totalmente ciertos, resulta difícil modificar su contenido en base a un análisis lógico.
  • Se han formado en base a un aprendizaje. Desde pequeños vamos formando nuestro marco de interpretación influidos por la familia, amigos y entorno social.

 

 

Detectar estos pensamientos automáticos es el paso previo para reducir las emociones desagradables que desencadenan. La mejor manera de saber si un pensamiento es automático es fijarse si va acompañado de una emoción ansiógena. A lo largo del día tenemos un continuo diálogo interno, por lo que prestar atención si alguno de estos pensamientos muestra las características nombradas es el primer paso para cambiarlos.

 

En la próxima entrada expondremos algunas preguntas que pueden guiar el análisis del contenido de estos pensamientos. Una vez detectados, debemos comprobar su veracidad. Para esto, sigue la próxima entrada.