Problemas comunes, soluciones nuevas I

30 marzo 2016
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En las próximas entradas, abordaremos algunos problemas comunes entre padres e hijos y buscaremos nuevas soluciones para tratarlos, más allá de los castigos y el control autoritario.

Para empezar, me gustaría tratar 5 claves que nos acercarán más al éxito y nos alejarán del típico “¡Lo vas a hacer porque yo lo digo!”.

  1. No respondas a las quejas y protestas: Cuando quieres que tu hijo haga una cosa y él prefiere hacer otra cosa, tienes que estar preparado para la protesta y resistencia. Esta es una forma de distracción para evitar cumplir los límites que tú has decidido poner. Puedes tomar varias formas: reproches, excusas o quejas… lo mejor que podemos hacer es ignorarlas.
  1. Conviértete en un disco rayado: repite las órdenes y lo que esperas de él tantas veces sea necesario para que comprenda que es lo que se le está pidiendo (independientemente de quejas, berrinches o protestas).
  1. Ofrécele incentivos: En vez de amenazar con castigos y reprimendas, ofrécele premios e incentivos positivos cumplida la conducta deseada.
  1. “De todos modos”…: Después de haber tenido en cuenta el punto de vista de tu hijo, reafirma el límite establecido usando las palabras “de todos modos”. “Ya sé que tienes muchas ganas de ir en bicicleta, de todos modos, primero tendrás que recoger tu cuarto”.
  1. Anticípate: Si existe un problema frecuente y repetitivo con tu hijo, puede ser de buena ayuda hacerle partícipe de la solución. Aprovecha un momento tranquilo y siéntate a hablar con él con el fin de encontrar una resolución que satisfaga a los dos. Si logramos que se sienta escuchado y participe de la solución es más probable que la aplique.

 

Comencemos a tratar algunas situaciones de conflicto comunes entre padres e hijos:

  • Peleas entre hermanos:
    • No te dejes lleva por el drama y deja bien claro que es lo que esperas de ellos “quiero que aprendáis a resolver vuestros problemas sin pegaros”.
    • Mándalos cada uno a su habitación para que puedan relajarse y ofrece un incentivo “cuando estéis preparados para resolver este problema sin pegaros, podréis salir de vuestra habitación”.
    • Permite que tus hijos confeccionen las reglas básicas en caso de peleas “no pegarse ni insultase”, así como las consecuencias que se aplicarán en caso de su no cumplimiento.
  • Contestar:
    • No responda al enfado de su hijo con más enfado. Recuérdale que te preocupas por él, pero que ese comportamiento es inadecuado.
    • Identifica y ponle nombre a los sentimientos de tu hijo.
    • Insiste en lo que se espera de él “puedes decir que estás enfadado sin necesidad de insultar”.
    • Imponle un tiempo de reflexión para que se pueda tranquilizar tanto él como tú. Este tiempo permitirá conseguir el control de la propia conducta.
    • Cuando todo se haya calmado, podemos sentarnos con el hijo y buscar entre los dos unas normas básicas para solucionar las malas contestaciones.

 

Bibliografía consultada: Meeks, C. (2010). Recetas para educar. Barcelona: Ediciones Medici; Pearce, J. (1996). Peleas y provocaciones. Cómo ayuda a tu hijo a controlar su agresividad. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica.