Trabajo y ¿felicidad?

6 enero 2016
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Trabajo y felicidad, ¿son antónimos? ¿Es posible ser feliz trabajando? ¿El trabajo da la felicidad? ¿Por qué algunas personas son incapaces de ser felices en su empleo? En esta entrada intentaremos resolver estas preguntas y veremos qué podemos hacer como empleados o como líderes de una empresa. La felicidad en el trabajo es un tema importante, ya que se estima que dedicamos casi 90.000 horas a esta actividad.

Parece ser que aquellas personas que manifiestan sentirse felices realizando su trabajo son aquellas que tienen una visión positiva hacia el mismo. Esta visión positiva en el desarrollo de nuestra profesión depende de numerosos factores. Algunos de ellos bajo nuestro control, pero otros no, al menos no directamente.

Son numerosos los estudios que afirman que las emociones positivas son esenciales en los equipos de trabajo. Estas emociones se contagian rápidamente entre los miembros del grupo, lo que favorece un mayor número de conductas de cooperación y por lo tanto, una mejor satisfacción y rendimiento laboral. De aquí la importancia de crear espacios donde se puedan expresar emociones y facilitar así el contagio. Sobre todo, destacar el papel del líder, el cual tiene una mayor capacidad de contagio, especialmente si es una persona carismática. La expresión y propagación de emociones positivas parece ser una buena estrategia hacia la felicidad en el trabajo.

Por otro lado, se ha demostrado como el sentido del humor influye de forma directa en la comunicación y cohesión de los miembros de un equipo, haciendo también que aumente su satisfacción personal, productividad y creatividad. Además ha mostrado ser un potente escudo frente a situaciones altamente estresantes.

El psicólogo Frederick Irving Herzberg sugiere en su “Teoría bifactorial” que los factores que nos llevan a la felicidad del trabajo no son los mismos que nos alejan de ella. Este autor diferencia los factores asociados a la insatisfacción (salario, condiciones laborales, pe.) de los factores asociados a la satisfacción y felicidad laboral (reconocimiento, autonomía, pe.) y plantea la necesidad de un equilibrio entre ambos: la felicidad no sólo depende de la ausencia de factores de insatisfacción, sino de la presencia de motivadores. Un buen salario es importante, pero no asegura al 100%  la felicidad. Un mal salario es un camino directo a la infelicidad.

Entre los factores que más nos alejan de la felicidad se encuentran la falta de comunicación con miembros superiores, salario bajo, condiciones laborales pésimas o un liderazgo poco eficaz. Pero, sin duda los que más nos aparta de felicidad es la sobrecarga de trabajo. Cuando destinamos un elevado número de horas a nuestro trabajo, nuestra salud se resiente al igual que nuestra vida personal.

¿Qué puede hacer la empresa? 1. Facilitar la conciliación de la vida laboral con la personal (horarios flexibles); 2. Evitar la sobrecarga de trabajo (ajustar las tareas al tiempo disponible); 3. Favorecer la implicación y el autodesarrollo laboral (generar autonomía, oportunidades de desarrollo, valorar el resultado, pero también el proceso, fomentar la participación en la toma de decisiones); 4. Formación (cursos de mejora de recursos profesionales y cursos de gestión del tiempo y del estrés).

¿Qué puedes hacer tú como trabajador? 1. Expresa emociones positivas y ten sentido del humor; 2. Mantén relaciones positivas con tus compañeros; 3. Intenta ser más autónomo en tu trabajo; 4. Busca oportunidades de desarrollo variadas; 5. Intenta evitar la sobrecarga; 6. Busca el equilibrio entre tu vida laboral y personal, 7. Desarrolla estrategias para liberar el estrés; 8. Establece una buena comunicación con tus superiores.

 

Bibliografía consultada: Rodríguez, A. y Sanz, A.I. (2011). La felicidad en el trabajo. Mente y cerebro, 50, pp. 42-49; Zapz, D. (2009). Emociones en el trabajo. Mente y cerebro, 34, pp. 52-57.